Objetos perdidos

Era la mañana de un día cualquiera, de un mes cualquiera, una hora cualquiera, de un año cualquiera.
Estaba sentada en la mesa de escribir, donde las horas parecían eternas y silenciosas.
Nadie en casa.
Solo el murmullo de la caldera funcionando y el gato ronroneando en el sofá.
Pasa el tiempo. Muy despacio. Pero pasa.
Esperaba a que llegase a buscarme. Pero no llegaba. Y mi corazón poco a poco se rompía.
Sonó el timbre. ¡Al fin! Tenía muchas ganas de verle.
Abrí la puerta y era él. Tan elegante y radiante como siempre. Con esos ojos azules que
iluminaban hasta la más triste flor marchita.
Me sonrió y corrí hacia sus brazos.
Pero cuando quiso cogerme, un vacío inmenso cayó sobre mis pies, y me precipité hacia abajo con tanta brusquedad que me hice daño en el cuello.
Un timbre fuerte sonó, la tierra se movía y yo me mareaba.
Un grito en mi oído hizo que me despertara.
ddfgggggd

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